sábado, 11 de noviembre de 2017

Los libros de octubre 2017: #leoautorasoct

En el mes de octubre leí cuatro libros y de tres de ellos hay reseña en el blog, pero me apetecía hacer esta entrada por realizar balance de #leoautorasoct. Si visitáis esta entrada podéis consultar el TBR que hice antes de que empezara el mes, con los libros que me propuse leer. Me flipé y mucho con la cantidad, cosa que ya sabía antes de empezar con la iniciativa, pero eran (y son) todos libros que me apetece mucho leer, y aunque no lo haya hecho durante el #leoautorasoct, espero no demorar mucho en leerlos (aunque ahora estoy leyendo Los misterios de Udolfo con el Club Pickwick y me llevará un tiempo, porque es muy largo. Pero me está encantando. Y también está escrito por una mujer).

Bueno, lo primero que leí en octubre fue Amor no correspondido, de Barbara Pym, un libro que me encantó y que cuanto más pienso en él más me reconforta. Fue mi primer contacto con esta autora, a la que tenía muchas ganas. La fiebre Pym es real, y con razón. Ya tengo en casa Mujeres excelentes (que me regaló Magrat por mi reciente cumpleaños), dispuesto para hincarle el diente muy pronto. La reseña de Amor no correspondido está aquí. 4/5

Después leí Mi prima Rachel, de Daphne du Maurier. También mi primera vez con esta autora. El resultado fue un libro que se llevó las cinco estrellas y en el que todavía sigo pensando. El personaje de Rachel es fascinante. Reseña aquí. 5/5


Para Halloween nos pusimos de acuerdo en el Aquelarre Lector que formamos Magrat, Elena y yo y leímos La nueva madre y otros cuentos, de Lucy Clifford. De este no hice reseña en el blog, pero sí un breve comentario en Goodreads que podéis leer aquí. Son tres historias cortas e inquietantes, aunque la que más se acerca al terror es la primera, que es la que da nombre al libro e inspiró a Neil Gaiman para escribir Coraline. Es un libro que nos gustó a las tres, pero sin más. Se puede comprar aquí por un módico precio que no llega a 2 euros. Lo siento por los puristas del papel, pero la edición en Kindle es exclusiva. En cualquier caso, una recomendación: no leáis el prologo al principio, porque desvela el final de las tres historias. Sigo diciendo que este tipo de introducciones deberían ser epílogos o, como mínimo, poner una breve nota avisando de los spoilers si quieren dejarlo como introducción. Yo lo dejé para el final porque esperaba algo así. 3/5

Y por último, un libro que también me ha gustado bastante y leí en inglés: The Good People, de Hannah Kent, cuya reseña podéis repasar aquí. Esta autora me fascinó con su primera novela, Ritos funerarios, y creo que entre las dos sigue siendo mi favorita, pero The Good People (publicada ya en español como Los Buenos), resulta muy interesante en su reflexión. 4/5

Y eso fue todo lo que leí en octubre. Ha sido mi segundo año participando en #leoautorasoct, básicamente desde que la iniciativa existe, y no será la última vez. Y aunque el mes haya acabado es importante seguir visibilizando autoras y seguir leyendo a mujeres todo el año. Que no se limite la cosa a octubre ;)

viernes, 3 de noviembre de 2017

The Good People (Hannah Kent, 2016)

Sinopsis: La novela se sitúa en el año 1825 en un remoto valle de Irlanda. Allí viven tres mujeres a las que unirán una serie de acontecimientos extraños y trágicos. Nóra Leahy ha perdido a su hija y a su marido el mismo año: solo le queda su pequeño nieto Micháel, que no sabe andar ni hablar, y al que tiene oculto para que los vecinos no crean que ha sido víctima de una maldición sobrenatural. Mary Clifford es la joven contratada para cuidarlo y Nance Roche es la vieja curandera que alivia con hierbas y consejos los males inexplicables. La vida de estas tres mujeres se complicará con la llegada al pueblo de un nuevo sacerdote empeñado en limpiar el valle de supersticiones.

Mi opinión: Esta ha sido mi última lectura de #LeoAutorasOct de 2017. Me lancé a leer este libro en inglés porque tenía muchas ganas de leer la segunda novela de Hannah Kent después de lo mucho que me gustó Ritos funerarios, que ha pasado el tiempo y sigue siendo una de mis novelas favoritas. Cuando empecé esta lectura a principios de octubre ya sabía que faltaba poco para que Alba la publicase traducida (con el nombre de Los Buenos), pero no podía aguantar y además es que quería leerla en inglés. 

Bueno, me ha gustado el libro, aunque menos que Ritos funerarios. Y aun sin la comparación, creo que me falla igual en algunos puntos, sobre todo de ritmo, ya que hacia la mitad y durante muchas páginas me dio la sensación de que la historia no avanzaba y estaba leyendo en bucle. Afortunadamente, la trama me volvió a enganchar y los cuatro últimos capítulos me tuvieron en vilo hasta el final (para el que imaginaba algo completamente diferente).

Al principio del libro me gustó mucho la ambientación, las descripciones que realiza Hannah Kent del entorno, las casas, los olores, la naturaleza… que es algo que también me gustó mucho en Ritos funerarios. Luego, como digo, me pareció que la novela se estancaba un poco en su trama principal y que había abierto frentes sobre otros habitantes de la aldea que de repente dejaba de lado. Lo he madurado y me sigue quedando esa sensación. Incluso por un momento el libro llegó a aburrirme un poco, pero creo que lo positivo de la novela finalmente ha tenido más peso para mí.

Lo que más me ha gustado ha sido la exposición de todas las viejas supersticiones del folklore irlandés, el uso de la medicina natural y cuan arraigada estaba en los poblados remotos, cuando ya en las grandes ciudades había conocimiento de la ciencia y la medicina moderna. En este libro se enfrentan medicina, religión y supersticiones antiguas y todo ello, ver cómo pensaban unos y otros, me ha encantado.  Y son cosas que siguen pasando, tal vez en menor medida, pero la gente mayor o la gente de pueblos más aislados continúa creyendo en las maldiciones y el mal de ojo y teniendo supersticiones sobre el tiempo o el ganado, recurren a hierbas curativas… En el libro, los personajes sufren porque hay un niño pequeño que no puede hablar ni moverse, que solo grita, vomita y se deja alimentar, y ahora lo leemos y está claro que padece algún tipo de parálisis cerebral o algo similar, se sabe desde el principio. Pero en la época y el lugar en que transcurre el libro, pensaban que era un ser hechizado por las hadas.

En cuanto a los personajes, nadie me ha robado el corazón como lo hizo Agnes Magnusdóttir en Ritos funerarios, pero son igualmente interesantes. Hay muchos secundarios, pero el peso recae en las tres protagonistas, tres mujeres: Nóra Leahy, abuela del niño enfermo y gran exponente de lo que es padecer una depresión y encontrarse en una situación de impotencia en la que te agarras a lo que sea, por difícil o descabellado que parezca y por pocas fuerzas que te queden, para intentar salir del paso. Es un personaje desgarrado y desgarrador. Luego tenemos a Nance Roche, una señora mayor, una paria que ha vivido siempre bajo el convencimiento de que las hadas se llevaron a su madre y su tía. Es una mujer que está desesperadamente sola (algo que en general comparten los tres personajes principales), y cuya creencia en maldiciones, hierbas curativas y viejos remedios sostiene de forma férrea. Y por último está Mary Clifford, una chica que Nóra contrata para que la ayude con su nieto. Es el personaje más joven de entre las tres protagonistas y, probablemente, con el que más he empatizado. Ella lo ve todo de otro modo a como lo hacen Nóra y Nance, se da cuenta en seguida de que el niño está enfermo y no embrujado, y es el claro ejemplo de esas nuevas generaciones que empezaban a ver el mundo de otro modo.

En fin, una novela con una idea muy interesante y que me gustaría volver a leer dentro de un tiempo. El comienzo y el final son abrumadores, asombrosos y muy trabajados; la parte central tal vez sea la que menos me gustó porque se me hizo algo larga. Pero en general un gran libro que te deja pensando, y mucho, sobre folklore, medicina y sobre cómo era el mundo hace doscientos años.


4/5

viernes, 20 de octubre de 2017

Mi prima Rachel (Daphne du Maurier, 1951)

33617543Argumento: Philip Ashley, el narrador de esta novela, es un joven huérfano que ha sido criado por su primo Ambrose, un terrateniente de Cornualles veinte años mayor que él, en una gran casa aislada, de rutinas amables e incontestadas, sin conflictos y sin mujeres. Cuando el primo debe viajar a Italia por razones de salud, conoce a una mujer, Rachel, una pariente lejana educada en Florencia, viuda de un conde que murió en un duelo y la dejó cubierta de deudas. Se casa con ella y poco después muere súbitamente. “Juré que todo lo que Ambrose hubiera pagado en dolor y sufrimiento se lo devolvería a la mujer que los había causado”, se dice Philip al conocer la noticia. Pero apenas han pasado unas semanas y Rachel se presenta en Cornualles… y esa animosidad irracional que el joven sentía por ella se va convirtiendo poco a poco en una fascinación incontrolable que no disminuye a medida que las circunstancias de la muerte de su primo se revelan cada vez más sospechosas. Mi prima Rachel es una gran novela psicológica, llena de suspense, en la que Daphne du Maurier exploró, como en Rebeca, la influencia fantasmal en una casa de una figura ausente. Es también un sutil estudio de lo que un hombre cree que es una mujer y del accidentado viaje que dan los prejuicios cuando se enfrentan a una realidad inesperada.

Mi opinión: Segundo libro que acabo para el #LeoAutorasOct de 2017. Es una lectura que me ha gustado mucho, que me enganchó desde el principio y que me ha conquistado por sus personajes y ambientación. Es lo primero que leo de Daphne du Maurier y su forma de escribir me ha encantado, es muy atmosférica. Se puede sentir la naturaleza que describe, la bruma, el mar, la tierra mojada y el rocío, la soledad y aislamiento de los personajes en esa mansión tan alejada de todo donde transcurre la novela, en esa especie de microcosmos. Además, las costas de Cornualles son un marco incomparable (me acordaba de Poldark cada vez que se describe el entorno en el libro XD).

Es una novela muy ambigua, igual que el personaje de Rachel, casi del tipo de Otra vuelta de tuerca pero con un estilo mucho menos recargado (porque no hay nada tan excesivamente adornado como la literatura de Henry James). En fin, me ha parecido que tanto el libro como el personaje han jugado conmigo hasta el final. 

Por momentos Rachel, siempre enlutada y sigilosa, parece una villana envenenadora, una viuda negra; por otros, una mujer solitaria que lucha por hacerse un hueco en un mundo exclusivamente gestionado por hombres (y esa es la versión que más me gusta). Con todo, es un personaje fascinante a más no poder. La narración la lleva su primo Philip, así que todo lo que se cuenta son las percepciones de Rachel que tiene él, en muchos casos y, según mi opinión, puras paranoias. Lo que está claro es que toda la fuerza y el  atractivo que un personaje pueda tener se los lleva Rachel. Sin embargo, es junto a Philip cuando todo cobra sentido y se balanza. Debo confesar que él me cayó mal y hubo momentos en que lo llegué a odiar, me parecía muy estúpido. Es un personaje lógicamente voluble, que se deja dominar por Rachel, que cae en su embrujo rápidamente y se ciega, que la ve perfecta en todo, a pesar de que sus allegados le advierten sobre las rarezas de su prima, pero ahí está la gracia de la ambigüedad de la novela. Sin Philip la novela tampoco sería lo que es. Por eso, Rachel y él se complementan a la perfección y son el equilibrio de la trama. Él en general es un chico egoísta, cabezota, con un punto de rebeldía… joven al fin y al cabo. Y encima enamorado. Es muy pasional, cosa que se deduce de su inexperiencia y desconocimiento del mundo y el género femenino. Y todo ello le acaba pasando factura. Podría estar horas hablando de esos dos personajes, que no son nada el uno sin la otra. Hay tantos y tantos matices en cada gesto y conversación…

Siguiendo con los personajes, me gustaría señalar también a Ambrose, el primo de ambos y segundo marido de Rachel. Sale muy poquito al principio, fallece casi en seguida, pero es impresionante lo firmemente presente que está en toda la novela, con mucha fuerza, a través de cartas antiguas o encontradas por sorpresa, a través de los retratos suyos que hay por la casa, de su recuerdo y del propio Philip, viva imagen de un Ambrose más joven. Es increíble cómo se llega a sentir su presencia sin estar físicamente en la novela, como si fuera un personaje omnipresente que lo observa todo.



El resto de personajes también deja esa sensación aun cuando no están en escena o aparecen poco, pero hay uno que me cayó genial y llegó a conmoverme en un momento concreto (le regala un retrato suyo a Philip en el cumpleaños del joven): Seecombe, el mayordomo. Un señor abnegado, cuya labor trasciende sus obligaciones laborales. Es un hombre que ama la casa donde trabaja desde hace tantos años, la tierra en la que ha pasado su vida y a Philip, a quien ha visto crecer y no ve ya como al amo, sino como lo más parecido a un hijo. Y me da mucha rabia que en muchas ocasiones Philip no le corresponda. Es un personaje que me ha recordado a los momentos más tiernos de Downton Abbey entre los criados y los señores, un personaje que ha dado su vida a los señores Ashley, con quien llega a haber complicidad y respeto (más con Ambrose que con Philip).

Otra cosa a destacar es que la novela se publicó en 1951, que la propia autora nació ya en el siglo XX, y que sin embargo la acción del relato transcurre en el siglo XIX. Vale, puede parecer que esto no tenga nada de especial, hay muchas novelas que miran al pasado y sus autores están separados en el tiempo de los hechos por miles de años. Pero es que Mi prima Rachel parece que haya sido escrita precisamente en la época en que se desarrolla por alguien que vivió en ese momento. Parece un clásico decimonónico por completo. Te lo crees, te da el pego.

En fin, es un libro donde todo cuenta y todo tiene algo que aportar, desde los personajes hasta la ambientación, la casa, la comida y el paisaje. Creo que es de esas narraciones que se quedan ahí, en la cabeza para siempre, que un día vuelves a pensar en ella, recapacitas y encuentras cosas nuevas. Siempre me acordaré de la ambigüedad de Rachel y su propósito real (¿víctima o verdugo?). Fascinante. Ha sido un primer contacto con Daphne du Maurier que me deja con ganas de más, genialmente escrito y envolvente, lleno de malentendidos y dobles interpretaciones que te hacen aparcar el libro, parar el mundo y dejarte recapacitando y asimilando lo que acabas de leer. 


Rachel, mi tormento…

5/5

miércoles, 18 de octubre de 2017

Black Mirror (Temporadas 1, 2 y 3)

Hoy vengo a hablar de la última serie que he visto: Black Mirror. Es una serie británica que se estrenó en 2011 y cuyas temporadas se emiten cada tres años. De momento hay tres y se ha confirmado la preparación de una cuarta. Son temporadas cortitas; la primera tiene tres capítulos, la segunda cuatro (uno de ellos es el especial de Navidad), y la tercera seis. Todos ellos son historias independientes y con actores distintos, son casi como mini-películas (o no tan minis, porque algunos duran hasta hora y media).

Es una serie original de Netflix y, por lo tanto, la disfruté a través de esta plataforma. Fue empezar y engancharme, de hecho tardé cuatro días en verla toda, y es que lo de que sean capítulos autoconclusivos ayuda a darte curiosidad por el siguiente e impulsarte a ver más y más, para ver de qué trata o quién sale (las actrices y actores son siempre rostros muy conocidos, generalmente de la televisión británica). Me recordó un poco en formato a Más allá del límite, serie de los 90 que hizo mis delicias cuando era pequeña y en la que cada capítulo era también autoconclusivo y pesimista. 

Las tramas de Black Mirror, la mayoría de tintes catastróficos, se encuadran dentro del género distópico, la ciencia ficción y algún que otro capítulo incluso roza el terror. El universo en el que se mueve la serie en algunos capítulos es el mismo y en otros no, pero creo que en realidad podrían verse en cualquier orden, aunque yo lo hice en orden de emisión. Es una serie que muchas veces impacta fuerte y que habla, sobre todo, de hacia dónde puede llegar el mundo de la tecnología y las redes sociales, que podría afectar de forma nefasta a la sociedad o la política (pero... qué digo, si ya lo hace). También toca el tema de la manipulación de los medios, algo muy interesante y de máxima actualidad. Es todo muy turbio y desolador y nos hace darnos cuenta de lo absurdo que es todo ahora mismo, en especial la importancia que se le da a un "me gusta".

Como ejemplo, hay un capítulo en que los humanos se convierten en esclavos voluntarios que van acumulando créditos con su trabajo, para que cuando tengan los suficientes se puedan presentar al casting de un reality tipo La voz y de la noche a la mañana ser ídolos, semidioses de masas. Me pareció muy ridículo desde los dos puntos de vista, el cantante y el fan. De repente sale alguien por la tele y ya lo admiras. No va muy desencaminado con respecto a ciertos programas que se pueden ver hoy en día. Luego, hay otro capítulo en el que los humanos tienen unos implantes que les permiten revisar sus recuerdos y que otros los vean. Imaginad: chantajes, infidelidades... Todo al descubierto. O, por ejemplo, otro capítulo en el que ya no te dan likes por tus fotos o comentarios en las redes sociales, sino a ti mismo como persona. Y de cómo los dislikes te llevan a un mundo oscuro de ostracismo. En fin, que es una serie que nos muestra dónde podría llegar todo y nos hace ver lo ridículo de volcar tu vida en las redes sociales, la hipocresía imperante, la vulnerabilidad de nuestros datos y acciones e, incluso, lo fácil que sería chantajear a un gobierno y hacer que un país entero se tambalee con el uso del ciberterrorismo.

En fin, por mi parte Black Mirror queda recomendadísima, me ha encantado, por aterradora que pueda llegar a ser. Invita a reflexión seguro.

jueves, 12 de octubre de 2017

Amor no correspondido (Barbara Pym, 1961)

Sinopsis: Dulcie Mainwaring, la heroína de este libro, es una de esas "mujeres excelentes", aparentemente desinteresadas, que siempre está ayudando a los demás pero que no es capaz de cuidar de sí misma, especialmente por lo que concierne al terreno amoroso. En Amor no correspondido, una novela a la altura de las mejores comedias inglesas, Pym, con su característico sarcasmo y sentido del humor, nos presenta un delicado enredo amoroso, colmado de sueños incumplidos y secretos ocultos.

Mi opinión: Esta es la primera lectura que acabo dentro de la iniciativa #LeoAutorasOct de 2017 y no podría haber empezado mejor. Mucho y muy bien había oído hablar sobre Barbara Pym, así que partí con grandes expectativas y esta vez no me han traicionado: el libro me ha encantado. No es perfecto, posee conceptos que incluso parecen haber envejecido (más abajo hablaré de esto y lo matizaré), pero con todo, ha sido una lectura deliciosa.

COMPARACIÓN CON JANE AUSTEN. BARBARA PYM COMO LA AUSTEN DEL SIGLO XX

Sí, constantemente he visto a Pym comparada con Austen, tanto por lectores como por críticos literarios, y ahora que he leído un libro suyo veo que es verdad. Puede parecer descabellado que con solo un libro me atreva a afirmarlo tan rotundamente, pero los elementos que ambas autoras comparten son más que evidentes. Quiero señalar que esto no es malo en absoluto, sino curioso, porque es casi como experimentar con la idea de cómo serían los libros de Austen si hubiesen sido escritos en el siglo XX.

Los elementos en común son: un grupo reducido de personajes que se encuentran y desencuentran constantemente en su ciudad y otras, románticos malentendidos, ironía fina a la hora de analizar y hablar de la sociedad, transmisión de melancolía y comedia al mismo tiempo, un párroco guapete (en los libros de Austen los párrocos pueden ser guapos mozalbetes o gusanos desagradables, y en Amor no correspondido es lo primero), mujeres fuertes que cuando se quedan a solas se comen la cabeza, nuevas amistades dispares entre gente aparentemente opuesta y un final que se resuelve en la última página. Lo mejor es que Pym hace incluso una referencia en esa página final a un libro de Austen en plan "si en Mansfield Park ocurrió...".

Lo único que cambia es la época, finales de los años 50 del s. XX, y hay cosas que se ajustan a ello, pero por todo lo demás la fórmula es muy, muy parecida. Se palpa Austen. Y también se nota en el ritmo pausado de narración, en el que parece que en un principio no está pasando gran cosa, pero hay que profundizar, pensar como piensan los personajes. Y sí, pasan cosas.

¿CONCEPTOS ANTICUADOS?

Hay momentos en los que da ese regusto, pero ¡alto! Siempre que esto pasa me digo (y recomiendo) que hay que situarse en el contexto histórico del momento en que se escribió o se inspira el libro. Y aquí, a finales de los 50, con la II Guerra Mundial relativamente fresca y esa sociedad inglesa tan conservadora, pues como que tiene sentido. 

Cuando empieza el libro da la sensación de que los personajes femeninos son como mujeres desesperadas a la caza de un marido, y es que en ese momento de la historia ser "la solterona" era todavía un tabú vergonzoso, un hecho que convertía a esas mujeres casi en parias sociales (ojo, que esto tristemente sigue pasando). Es extraño, porque en un libro de Austen esto puede parecer tan normal, sin embargo cuando hablamos del siglo XX ya nos crispamos, pero sí, ocurrió y sigue ocurriendo.

Confieso que yo misma me quedé un poco trastocada al ver a esas mujeres persiguiendo a un hombre desde el principio del libro, pero en seguida me situé en el contexto, me relajé y pude disfrutar de la novela. Según las vas conociendo y entiendes sus motivos para actuar de un modo u otro, todo cobra sentido.

PERSONAJES Y AMBIENTACIÓN

Los personajes femeninos son sin duda la gracia y la fuerza del libro. Desde su protagonista, Dulcie, que debe ser la mujer más positiva del universo, pasando por su hosca amiga Viola Dace, su sobrina la moderna, su vecina... y las muchas secundarias. 

Los personajes masculinos no me han gustado tanto. En especial el galán, Aylwin Forbes, me cayó fatal desde el primer momento, lo encontré mujeriego, mezquino y con un puntito de falso. No me molestaba tanto el hecho de que las mujeres lo persiguieran, sino que lo persiguieran a él. Me cayó bastante mejor su hermano (el párroco).

Y la ambientación es sin duda es otro punto fuerte de la novela, además de los personajes femeninos. Es una de esas ambientaciones tan bien narradas que te transportan al momento y al lugar. Me transmitía mucha paz. Las calles, el clima y hasta el florero de la mesa de centro están tan bien expuestos que esta lectura ha sido casi un viaje al Londres de los años 50.

CONCLUSIONES

Es un libro que me ha hecho disfrutar muchísimo, que me ha tenido por completo sumergida. Mientras lo leía no podía evitar pensar en lo bien que quedaría una adaptación de esto, porque era en todo momento como si tuviera los escenarios y los personajes delante de mí. Aun con sus puntos débiles creo que es una gran novela, hecha para el deleite. Es verdad que el final me habría gustado que fuera otro, no me ha molestado que acabe en la última página (a Austen se lo perdonamos y sobrevivimos, ¿no?), sino que habría preferido otro desenlace para Dulcie que el que la autora le da. Pero el camino, conocer a los personajes y la escritura de Pym sin duda merecen la pena. Ahora necesito leer más cosas suyas.

4/5